Llevaba cinco años casada cuando mi marido se quedó sin trabajo, entre mi trabajo y su desempleo íbamos tirando, aunque nuestra relación distaba de la que nos llevó al altar, íbamos llevando la relación, con más penas que glorias. A veces me quedaba al mediodía a hacer horas extras, pero ese día en concreto se rompió el ordenador y no pude trabajar, en el último momento decidí no avisar a Luis y salir a comer algo rápido, tenía ganas de pasear y me fui alejando de la zona, compre un bocadillo sobre la marcha y me dirigí a un parque, busque una zona algo apartada, donde comer y beber mi refresco. Mientras comía una pareja llamo mi atención, aunque estaban muy lejos se notaba como se comían a besos, se abrazaban y buscaban un sitio donde esconderse a seguir con lo suyo. Sentí envidia sana a

