En el baneario Estaba de lo más apagada cuando llamo mi madre para decirme que habían decidido ella y su pareja regalarme unos días en un balneario por mi cumpleaños, me pidieron si podía el siguiente fin de semana, lo pensé unos minutos y decidí dejarme querer por mi madre y mi padrastro, seguro que el sitio valdría la pena el siempre tenía un gusto exquisito. La semana siguiente pasaron a recogerme, como siempre me alegre de ver a mi mami y también a mi padrastro, nos llevábamos estupendamente, el hacía feliz a mi madre y yo encantada. El sitio era lujo, por fuera era una preciosa construcción de piedra en una montaña rodeada de un verde bosque, un lago… bueno espectacular. Dentro no era menos bonito, altos techos, paredes de piedra y enormes butacones cálidos, fuera hacia frio, dent

