Habían pasado dos días desde lo mío con Diego, solo nos habíamos cruzado un par de veces. Unos días después estaba en el almacén cuando Diego apareció, ambos nos miramos y el rompió el silencio. -Natalia lo del otro día no puede volver a pasar. -¿Ha pasado algo? -Nada especial, simplemente creo que es demasiado complicado -¿Es por Luisa? ¿Por Marisa? -Por ambas, también por mí y por supuesto por ti. -¿Quién de las dos lo sabe? -Seguro ninguna, sospechan las dos. Se nos complicaría todo, no puedo despedir a Luisa o la liara parda. Marisa no lo tolerara. -Bien Diego no te preocupes –decidí que no era el momento de suplicar- Ni siquiera tenía claro que quisiera suplicar, me engañé pensando que podía encontrar en otro sitio lo que él me había dado. Subí del almacén enfadada, si era

