— Nunca te ha gustado que hable, y ahora me lo pides. Esto me encanta. Tal vez le di motivos para que piense eso, pero no fue mi culpa o bueno si lo es, pero es que ese tipo tiene la capacidad de hacerme enojar y no razono, me provoca desmembrarlo y luego... — Devorarlo como un manjar, con chocolate y fresas. — No. Eso es muy corriente. — Eso fue lo que nos diste a Connor y a mí. — Sí, pero ustedes hacen su propia fiesta y eso fue lo más rápido que pude conseguir cuando solo me diste unas horas. Yo soy más creativa, aunque tú también, ya tendrás tu momento. — Bien, ¿cómo te lo comerías? — Con mucho, pero mucho tequila, limón y sal, tal vez un par de frutos secos. — ¿Eso no es corriente? — No. La dulzura no va conmigo. — ¿Te gusta mucho, verdad? — arruga su nariz — no lo niegues.

