Escrito por: Camila Valenzuela Observo la pantalla de mi Notebook, fijándome en la larga lista de mensajes que tengo sin contestar en mi página web de citas y una sonrisa divertida se aloja en mis labios al ver el mensaje proveniente de un hombre en particular, al que ya le he prestado servicios anteriormente, pero, se me hace un viejo muy aburrido como para volver a reservarle una cita. —Vaya, vaya. Miren a quién tenemos aquí, qué sorpresa...—murmuro sarcástica, mientras me llevo una galleta a la boca y la mastico, al mismo tiempo que observo atenta a las demás ofertas que me ofrecen diferentes sujetos en mi sitio web. La temporada de festividades siempre suele ser buena en este negocio, ya que todos los solteros buscan compañía para no parecer unos perdedores frente a la sociedad y e

