Es temprano en la mañana cuando tomo mi celular y veo que tengo 15 llamadas perdidas de mi padre. No puedo evitar que se me forma un nudo en el pecho y le marco con rapidez, sin importar que haya sea de madrugada por la diferencia horaria. Me invade el alivio al oír su voz al otro lado. - Arwen. - dice con firmeza. - Hola papá. - digo más tranquila. - Lamento no haber respondido tus llamadas durante la semana, he estado ocupada y... - ¿Acaso a ti te tienen secuestrada? - pregunta con seriedad. - Ja, que chistoso. - respondo con sarcasmo. - Es solo que... - No. - me interrumpe con brusquedad. - Pregunto de verdad. Dame una señal, una palabra clave y lo entenderé. ¿Te están oyendo? Iremos por ti. - Papá, ¿De que demonios hablas? - le pregunto muy confundida. - ¿Es que la vejez es

