La semana pasó y el gran día llegó... Hoy es la boda. O en minutos, mejor dicho. Y yo no podría estar más nerviosa. Desde que me levante en la mañana temprano que tengo ese malestar en mi estomago que me provoca unas tremendas ganar de vomitar y de morirme. No creí que llegaría a estar así de nerviosa, ¡Yo! que no me altero por nada, menos debería con esto, pero bueno, mi cabeza funciona como quiere. Estoy en una de las habitaciones del hotel que reservamos por completo para la boda. La cuál se va a celebrar la ceremonia en uno de los salones y la fiesta en otro. Cuando llegamos por la mañana temprano le echamos un vistazo a todo y un poco mejor me sentí al corroborar que se encontraba tal cuál lo imagine. Luego de eso nos dimos un beso de despedida y Cassian se fue con los chicos

