Cassian me toma del brazo y me lleva hasta afuera de la casa. - ¿¡Qué diablos te sucede!? - exclamo fastidiada cuando me zafo de su agarre. Tiene sus manos en su cintura y me mira de una forma aún más seria de la que creí podría. Parece muy molesto. - Que no se que diablos quieres. - su voz áspera suena más severa que de costumbre. - Empiezo a creer que me estás viendo la cara de idiota, pero déjame decirte que no lo soy. - Aguarda.... ¿¡Qué!? - exclamo confundida, sin entender. - ¿Qué quiero? Creí haber sido bastante directa con ese tema, que parecía no molestarte hasta ahora. ¿Es por lo que dije de vivir juntos? Tranquilo, no tendrás que compartir habitación conmigo. - No es por eso. - se apresura a decir a la defensiva. - ¿Entonces si quieres compartir habitación conmigo? -

