Es bien temprano en la mañana, cuando tocan la puerta de mi habitación del hotel. Al abrirla veo a Cassian parado del otro lado. No llego a reaccionar, ni a decirle nada que él entra. - He decidido algo con respecto a lo que me pediste. - anuncia, mirándome con firmeza, decidido. Cierro la puerta. - Primero que nada, buenos días. - digo. - Segundo, ni he tomado mi taza de café, ¿de que hablas? - Le diré a mi hermano, Viktor, que se una a nuestro clan. Nuestro clan. Me gusta como suenan esas dos palabras saliendo de su boca. Esa boca... carnosa, húmeda y cálida. Como quisiera volver a tener mis labios entre los suyos, mordiendo y succionándome... - ¿Me estás oyendo? - pregunta con fastidio y su ceño fruncido, sacándome de mis pensamientos. - Lo siento, me perdí un momento, ¿Qué h

