Habían pasado unas horas y unas copas más de champagne, cuando un hombre con apariencia de guardaespaldas se nos acerco y me extendió una tarjeta en la que se leía impreso Elena Kozlova y detrás escrito a mano en una perfecta caligrafía cursiva el nombre de un hotel con el número de habitación. Así que nos marchamos de la fiesta, subimos al auto y el chofer condujo hasta llegar al lugar indicado. - Buenas noches. - saluda Viktor al joven recepcionista que se encuentra detrás del mostrador. - La señorita Kozlova nos espera, habitación 303. - Buenas noches. Si, la señorita Kozlova me dio la orden de que los dejara pasar. - responde el muchacho. - Pueden pasar. - Gracias. - dice Viktor y los tres nos encaminamos hacía el elevador. - Creo que deberías ser tú quien hable. - le digo a

