No nos fue difícil sacar el cuerpo sin vida del hotel. Lo metimos en uno de esos carros de lavandería y Nik se hizo pasar por un empleado del hotel. Pavel se había encargado de hackear el sistema de cámaras de ese piso, así que tampoco había evidencia visual que los conectaran con nosotros. En lo que a mi respecta, solo tomamos unos tragos en el bar y luego cada uno regreso a su habitación. Ni siquiera subimos juntos en el elevador ya que el insistió que no podían verlo con otra mujer que no sea su esposa. Luego de eso conducimos hasta donde él tenía su mansión y lo tiramos junto al portón de la entrada, junto con un cartel que decía: "Iremos por cada uno que se cruce en nuestro camino". Todo salió tal cuál lo planee. Ya era tarde por la noche, cuando regresamos al galpón. - Arwen

