Con Cass, una vez que terminamos, salimos de mi habitación y nos encaminamos para regresar a la reunión con los demás. - Me siento sucio. - me dice, mientras seguimos recorriendo los pasillos para bajar. - Es como si acabara de profanar el cuarto de una niña pequeña, para hacer cochinadas. Río. - No seas idiota. - Aún puedo sentir la mirada juzgona de todos tus muñecos. Juraría que el Ken me quería apuñalar. - Eres el primero con el que tengo sexo en mi habitación de casa de mis padres. Aún siento la adrenalina de lo prohibido. - Solo agradezco que tú padre no haya abierto la puerta en el momento en el que atravieso con mi pene la v****a de su hija favorita. Vuelvo a reír. - Hubiera sido muy divertido de ver, por más que mi padre este viejo se que puede sacar la fuerza de algún

