Capitulo 18.
Narra Yahir.
En el momento en el que me enteré que se iría del país supe que era el momento para actuar, tenía que encontrar la manera de separarla de su familia sabía que por las buenas no podía llevarla pero tampoco quería que su molesta familia la estuviera buscando, así que planee todo cuando estuviera en el aeropuerto la secuestraria, a la vista de todos pero al mismo tiempo nadie lo notaría, mi sorpresa fue cuando me avisaron que la amiga había llegado, ya tenía el taxi qué los llevaría y el taxista me informo que Carolina le quedaría a pedir otro taxi, así que actuamos de manera rápida, hackeamos su teléfono, y pusimos otra aplicación de taxis cuand9 pidió el suyo la verdad es que estaba pidiendo a uno de mis hombres, estaba nervioso, no paraba de dar vueltas de un lado a otro en mi oficina, hasta que uno de mis hombres entró y me vio con una sonrisa de suficiencia.
-La señorita ya se encuentra en su habitación patron- asiento y le digo que se vaya.
Me sudan las manos, estoy tan nervioso estoy seguro que ella luchará pero poco a poco tendrá que ir cediendo, va hacer lo mejor para ella, si me daba lo que quería la trataría como una reina, si se ponía exquisita podía convertir si vida en un infierno, aunque yo me quemara en el trayecto.
Camino a la habitación y al abrir la puerta la veo ahí, acostada en la cama su respiración va pausada, es tan hermosa, no dudo ni un segundo y acaricio su mejilla, ella era todo lo que quería y ahora era mía, mía, y no la dejaría ir por nada del mundo.
Narra Carolina.
Abro los ojos y toco ki cabeza, me dolía demasiado, no reconocía la habitación en la que estaba era sencilla pero elegante, poco a poco los recuerdos fueron llegando el taxi, esos hombres, veo a mi alrededor y no entiendo nada, me paro de la cama y me mareo un poco veo por el ventanal que me encuentro en algún lugar de la ciudad en un edificio muy alto.
Mis pies están descalzos y llevo la misma ropa, como puedo camino y trato de abrir la puerta me sorprendo al ver que esta cede bajo mis manos, salgo y me encuentro con un largo pasillo pero con michos hombres a los lados, todos con cara de matones, cuando hag9 contacto visual con uno de ellos cierro la puerta rápido y pongo seguro.
Camino por toda la habitación tratando de buscar algo con que defenderme o simplemente como huir, pero no hay nada, es que no son tan tontos como para tenerme así, antes de que se me ocurra algo se abre la puerta y por ella ingresa ese hombro, no puedo evitar dar un salto atrás cuando lo veo, su presencia todo el me decía que huyera como cada vez que lo había visto.
-Que bueno que haz despertado mi amor- dice con una sonrisa y cierra la puerta detrás de el- espero que no te encariñes mucho con esta habitación ya que pronto nos iremos.
-Quien eres tu? Que hago aquí?- pregunto con voz temblorosa y el se acerca a acariciar mi mejilla pero me alejo de manera rapida- no me toques.
-No preguntes tanto, solo ten en cuenta que a partir de hoy yo soy todo en tu vida- me río irónicamente y no se ni como tengo fuerzas para hacerlo.
-Déjeme ir, mi familia me empezará a buscar y cuando lo encuentren...
-Tu papá murió, tu familia se fue del país creyendo que en un ataque de malcriades decidiste quedarte, nadie te esta buscando ni lo hará en un futuro próximo, yo soy todo lo que tienes ahora.
Con eso sale del cuarto, no puedo evitar llorar cuando estoy sola, porque no sabía ni entendía porque me pasaban estas cosas a mi, yo no era una mala persona, pero la vida al parecer estaba enfocada en tumbarme una y otra vez, yo tenia que salir de aquí no sabía que quería este loco conmigo o lo que sería capaz de hacerme.
No se cuanto tiempo pasó hasta que la puerta se abrió y entro una chica de mi edad tenía el cabello n***o en una cola y usaba un uniforme de mucama, me lanzó una mirada de lastima, en sus manos llevaba una bandeja con comida la cual olía bien pero yo me negaría a comer cualquier cosa que me dieran en este lugar no confiaba.
-Buenas noches señorita Carolina- dice dejando la charola en la mesa al lado de la cama- debe de comer algo y luego arreglarse porque ya casi nos vamos.
-Nos vamos a donde?- pregunto nerviosa y ella lanza un suspiro.
-No puedo darle esa información lo lamento, solo... trate de no molestar al patrón y estará bien- con esas palabras sale de la habitación dejándome sola, no se a que se refiere.
Pero yo no era una muñequilla con la cual ese hombre se pudiera divertir, no sabía que se traía entre manos pero, tampoco pasaría tanto tiempo aquí para averiguarlo, tomo mis zapatos y me los pongo de manera rápida, quizás si me van a trasladar a otro lugar era mi oportunidad para escapar, y con el estómago vacío no sería nada fácil, así que dejando atrás todo lo que pensaba comencé a comer, tenía que estar fuerte para escapar.