En un costado de su oficina hay una puerta que la conecta a la mía, era un requerimiento de Gustavo para cuando habían problemas y yo debía intervenir. Atravieso la puerta con mi ropa y mi dignidad en los brazos, no puedo creer lo que estuvo a punto de pasar con mi jefe. Eso es, debo recordar que el es mi jefe. Sabía que no estaba entrando a un terreno que fuera mío, intenté por sobre todas las cosas que no me afectara el hecho de que estaba enamorado de alguien, no nos conocíamos, nos peleamos desde la primera vez que nos vimos, no llevamos una semana trabajando juntos, pero siempre supe, siempre, que entre él y yo había algo, era extraño, pero sentía una conexión inexplicable, una electricidad que me recorría desde el pelo a la punta de los pies cada vez que lo miraba, que nos tocábamo

