Capitulo 7

1225 Palabras
Cinco minutos de retraso, diez minutos, veinte… treinta… ¿Qué acaso no va a venir? ¿En donde se metió esta vez? -Hola -pego un brinco al escucharlo hablar en lo oído-. ¿Asustada? - ¿Por donde entraste? Estuve vigilando la entrara y no te vi en ningún momento. -Estuve detrás de ti hace mucho tiempo -señala la mesa detrás, donde tiene un café y unas papas-, ¿no piensas pedir nada? -Estuve esperando como tonta -arrugo el entrecejo-, bien, lo importante es que viniste -me levanto y camino hasta la mesa de atrás para sentarme frente a él-, ¿y bien? - ¿Y bien? -pregunta, desconcierto. -Dime, ¿no has consumido? -No, ¿trajiste la goma? -suspiro y busco en mi mochila el envase blanco-. Gracias. -Ahora sí, vamos a empezar desde cero. Me llamo Freya Saturno, tengo 20 años, ahora tu. -Nayan, 21 años -dice sin importancia y lo miro fulminándolo con la mirada-. ¿Qué? -Dije que empezaríamos desde cero, preséntate bien. -Eres muy hostigosa -se acomoda en su asiento cruzándose de brazos, dejando sus piernas alargadas muy estiradas para mirarme cansado-. Me llamo Nayan Dimitriou, y tengo 21 años. -Muy bien, yo vengo de un pueblo pequeño. -Yo vengo de aquí -lo miro irritada-, bien… he vivido aquí desde que tengo memoria. - ¿Por qué eres muy cerrado? - ¿Eso está dentro de nuestra presentación? -asiento-. Soy así -pone su mano en su barbilla-, siempre lo he sido, soy muy reservado desde que tengo memoria. - ¿Por qué? -No lo sé, soy así desde que Nana murió -se encoge de hombros. - ¿Quién es Nana? -Una señora. Ruedo los ojos-. Eso ya lo sé, me refiero a que si es alguien importante. -Nana fue mi madre, o eso es lo que creí hasta mis quince años -toma un sorbo de su café humeante-, pero esa es otra historia. -Quiero saberla, ¿puedo? -No debería decírtelo, pero quiero desahogarme con alguien -lleva un par de papas a su boca y se las come lentamente, luego se sacude las manos y vuelve a la misma posición de antes-, Nana es mi segunda madre, ella me crio, pero murió porque a mí me querían matar, un grupo de hombres con tatuajes de serpientes entro a mi casa antigua, Nana no dejó que me llevaran y me dijo que corriera, solo salí y note un fuerte resplandor blanco, horas después regrese a verla, pero era demasiado tarde. - ¿En dónde vivían? -Vivíamos a las afueras de la universidad, de esta universidad, pero todo quedo destruido y no tuve otra opción que mudarme a los departamentos que mi facultad ofrece. - ¿El lugar donde vivían y no existe? -Si, nadie lo ha quitado, sigue ahí tal y como lo dejaron, todo está destruido. - ¿Crees que podríamos ir un rato? -Yo no, si tu quieres puedes ir, pero yo no quiero. -Entiendo, iré luego, pero respóndeme algo más, ¿sabes quién es tu mamá? Lo piensa unos segundos-. Nana fue la única madre que conocí, pero ella siempre me dijo que mi mamá había muerto al darme la vida. - ¿Solo sabes eso? Osea, algo más que te haya dicho. -No, solo que era una hermosa mujer de cabello n***o oscuro -me siento mal por la forma en la que habla, es como si ya no le importa nada, como si lo está dejando todo-, ella se llamaba Evanora, lo sé porque antes de que Nana muriera ella me confesó todo, como si supiera lo que pasaría un día después. - ¿Evanora? ¿Tu mamá se llamaba así? -Si, solo sé eso -saca la goma de mascar y mastica un poco de ella-, ¿por qué? - ¿Por qué? -Si, ¿por qué sigues aquí escuchándome en lugar de irte? Has de pensar que todo esto me lo estoy inventando. -Claro que no, yo si te creo, solo que se me hace alucinante e interesante tu pasado. Nos quedamos en un silencio cómodo, dejando las palabras de un lado, diciéndonos con la mirada todo. -Nana fue una gran mujer conmigo, ella me quiso más que a nadie, me quedé solo y eso me hizo entrar en una etapa de depresión muy fuerte, saber que me había quedado solo me choco que desde que me dieron a probar el polvo se me hizo normal. Tenia tan solo quince años cuando me volví un drogadicto -me mira y veo melancolía a través de esos ojos que siento piden ayuda-. Quiero salir de esto, pero no puedo. - ¿De verdad lo quieres? -Lo deseo, pero eso se ha vuelto parte de mi y no es fácil dejarlo y ya. -Yo puedo ayudarte, déjame hacerlo. -Freya, quiero hacerlo, ¿crees que es fácil? -sorbe su nariz-, ¿crees que es coger y dejarlo sin sentir que te comen vivo? Cada dosis me hace estar de pie, si lo dejo todo de golpe puedo morir de ansiedad, Freya, sácame de esto, pero no me lastimes… -gotas de agua llenas de dolor corren por sus mejillas hasta llegar a su mandíbula. El miedo se está apoderando de él, el miedo es lo que he evitado todos estos años al crecer sin mi madre, el miedo es el causante de todo esto y yo voy a liberarlo de todo su pasado como lo hicieron conmigo. Ver a un chico vulnerable me hace sentir horriblemente triste, me he puesto en sus zapatos y el dolor es muy fuerte, es peor que espinas atravesando tu corazón. -Nayan… lo siento, has pasado por mucho y… -no termino de hablar porque un chico el cual está sufriendo me abraza haciéndome sorprender por el acto. Me quedo sin saber que hacer, sintiendo sus lágrimas humedecer mi camisa y mi corazón… Con una de mis manos abraso su espalda y, con otra, agarro su cabello haciendo pequeños movimientos circulares para calmarlo. Puedo sentir su dolor con cada sollozo que emite, cada respiración dificultosa y cada latido de su corazón, todo ese dolor me es difícil de manejar, de aliviar, no se como hacer, pero quiero sacarlo, quiero aliviarlo de todo esto que es muy difícil. Con su cabeza hundida en mi cuello, susurra-. Freya… sin importar lo que haga, cuídame. Tan solo escuchar esas palabras me hacen dar cuenta que ha estado absolutamente solo, la verdad es que nunca he visto a alguien cerca de él, solo… yo. De la misma manera que papá me enseño a superar la muerte de mamá, así como cuando me enteré que Orión estaba entre la vida y la muerte, así mismo lo libraré de el dolor, aunque no se compare en nada. No creo que pueda seguir las reglas, porque si me apego a él puedo salir perdiendo. Los hombres con tatuajes que mataron a Nana no son hombres, de acuerdo al resplandor que él vio se que son las Sombras Plateadas, gárgolas que matan a los hijos no puros o los que no son de una sola especie. Nayan no es un simple mortal, el tiene sangre mágica, pero eso es casi incierto, solo la reina lo puede confirmar. Pero yo se que él no es quién cree. Tarde o temprano lo descubrirá, hasta entonces… yo lo protegeré sin importar que. Mereces mucho más que ahora, Nayan.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR