Narra Marnie: La gran mayoría comienza a sentarse en el suelo haciendo un gran círculo, Stephen y yo nos quedamos por fuera observando a todos. Yo no pienso jugar esto, no se besar y no quiero que mi primer beso sea en una especie de subasta, ya que esto es lo que parece este juego. Viendo a todos reunidos y mirándose con ganas de tragarse entre si, sólo me provoca hambre. Aunque creo que eso me provoca a toda hora. ¿A quién no? La comida es deliciosa. —Oye, ¿Y los tequeños? —le pregunto a Stephen frunciendo el ceño, éste me mira con una gran sonrisa y luego explota en carcajadas—. ¿De qué te ríes? Se supone que en una fiesta haya tequeños. —Pequeña saltamontes... —dice tratando de dejar de reírse de mí—. No hay tequeños en este tipo de fiestas, aquí sólo encontrarás hierba y alcohol

