Ya casi amanecía y Sebastián se encontraba en el despacho de su grande y solitaria mansión. Tomando vino, mientras observaba a la nada, También estaba fumando un cigarrillo, pues no encontraba otra manera de tranquilizarse. Y hacer eso de alguna forma aminoraba todo lo que sentía justo en ese momento. Por primera vez en su vida experimentaba lo que era la impotencia. A pesar de haber investigado por todos lados, no había logrado dar con ella, pareciera como si la tierra se la hubiera tragado, y eso lo tenía demasiado molesto. Incluso había mandado investigar a su familia, quizá y con esa opción él pudiera hacerle regresar, pero al parecer alguien se le había adelantado y claramente eso le demostraba que esta atrevida mujer, había tenido ayuda para poder escapar de ahí. Ya que le habían i

