Al día siguiente por la mañana. Emma acababa de despertar, y justo ahora solo se encontraba acostada, medio tapada con las sábanas y mirando hacia el techo de la habitación. No sabía si sentirse feliz o simplemente bien. Ya que a pesar de la noche tan traumatizante que tuvo, había podido dormir bien. Cómo no lo había hecho durante los otros tres días que estuvo encerrada en aquel cuarto tan espeluznante para ella. Por nada del mundo quería volver ahí. Pero a pesar de esto estar ahora en la habitación de Sebastián tampoco la tranquilizaba mucho. Sin embargo decidió no tomarle tanta importancia a eso. Ya que por un lado se sentía satisfecha al haber logrado comer bien y otra porque no había visto a su odioso ex jefe durante la noche ni en esa misma mañana. Lo cual esperaba de todo corazón

