5. ¡Te odio!

838 Palabras
*Narra Adam* Nos paramos, después de hacer una transferencia fuimos donde la tenían. Ella estaba tirando para que la soltaran, uno de los hombres le iba a pegar. ── ¡que ni se le ocurra ponerle una mano encima! -todos me miraron. Incluyéndola a ella.- ── pero señor -lo interrumpí.- ── si la toca, se las verá conmigo. Usted, suéltela -el que la tenía sujetada la soltó.- Summer, vamos -me miró. No se movió. Me acerqué y la cogí de la mano. Salimos junto con Mateo. Cuando trajeron mi coche le abrí la puerta, pero no entró.- ── entra -no me hizo caso.- que entres -después de que entró, cerré la puerta.- ── ¿qué harás? ── llevarla a la casa de las afueras, me da miedo que se escape. Nos vemos mañana. ── hasta mañana. Le dí la vuelta al coche y entré. Empecé a conducir hacia las afueras de Nueva York. ── ¿cómo acabaste en una subasta? -no respondió. Suspiré.- de acuerdo. Después de casi tres horas, llegamos. El guardia le abrió la puerta del coche antes de que yo bajase. Por instinto, se echó a correr. ── ve tras ella. Abrí la puerta de casa y entré. ── ¡Rocío! ── buenas noches, señor. ── buenas noches, ¿puedes preparar la cena? he venido acompañado. ── como ordene -se marchó.- Más tarde entró el guardia con ella sujetada por un brazo. ── suéltala, a lo mejor le estás haciendo daño -me hizo caso.- por más que intentes escapar, no lo lograrás, estamos muy lejos de la ciudad y por aquí no hay más casas. Vamos, te enseñaré tu habitación. Caminé seguido por ella. Subimos a la segunda planta. Abrí una puerta y la dejé pasar primero. ── esta es tu habitación. ── ¿mía sola? -sonreí.- ── hasta que por fin hablas -no dijo nada.- sí, tuya sola, puedes hacer los cambios que quieras. ── ¿me puedo duchar? ── por supuesto. No hay ropa para ti, mañana iremos a comprarte. Mientras te duchas, te buscaré algo mío y te lo dejaré en la cama. Cerré la puerta y fuí a mi habitación. No iba a esa casa a menudo, solo los fines de semana, así que ahí yo no tenía mucha ropa. Le hubiese pedido ropa a Rocío, ya que tenían la misma edad, pero ella no tenía ropa en esa casa. Se iba y volvía todos los días. Cogí una camiseta blanca y un chándal gris. Fuí a su habitación y dejé la ropa encima de la cama. Bajé y fui a mi despacho. Miré varios emails y respondí a algunos de ellos. Luego, me puse a ver algunos papeles. ── señor, la cena está lista. ── está bien, gracias. Me paré y subí. Antes de abrir su puerta, toqué y luego la abrí. Estaba tumbada en la cama en forma de feto y tenía mi ropa puesta. La escuché sollozar. Suspiré y me acerqué a la cama, dí la vuelta hasta quedar enfrente de ella. ── ¿y ese ojo morado? ── en el hotel, cuando la chica acabó de arreglarme y el guardia abrió la puerta, intenté escapar y me pegó. No se veía por el maquillaje -limpió sus mejillas. Suspiré.- ── la cena está lista. ── no tengo hambre. ── tienes que comer. ── no tengo hambre. ── está bien, no te obligaré. Salí y bajé. Me senté en la mesa y eché vino en una copa. ── ¿su invitada, señor? ── ahora se encuentra mal. Escúchame bien, mientras yo no esté, no la dejes salir ni siquiera al patio, mi oficina debe estar cerrada con llave y tú no traigas tu móvil. Necesito que mañana llames a la compañía de teléfono y canceles la línea, no quiero que haya ningún teléfono. ── como usted diga, señor. ¿Algo más? ── mañana vendré en la tarde, quiero que le tapes el morado del ojo con maquillaje. ── está bien. ── eso es todo. ── con permiso. Se marchó dejándome solo. Después de cenar subí a su habitación. ── mañana vendré en la tarde. Cuando tengas hambre le pides lo que quieras a Rocío. Estaré en la habitación de al lado por si me necesitas. ── lo que necesito es irme -me miró. Tenía los ojos llenos de lágrimas.- deja que me vaya -agaché la cabeza.- ── lo siento -caminé hacia la puerta.- buenas noches, Summer. ── ¡te odio! -gritó justo cuando cerré la puerta. Me pegué en esta y suspiré.- Me dí una ducha y me puse el pijama. Una vez en la cama, empecé a darle vueltas a todo. ── ¿qué has hecho, Adam? -susurré para mí mismo.- pero es que si la compraba uno de esos cerdos ella lo iba a pasar peor -suspiré.-
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR