Luego de ese beso no dormí para nada, me sentía en las nubes, estaba altamente excitado y estaba feliz de poder llegar a besarla, vamos poco a poco, comparado con todo lo que mi mete pensó en hacerle, que me haya dado la oportunidad de besarla ahora es más que suficiente para mí. Estoy en mi lugar, con una gran sonrisa esperando a Rosa para poder irme a casa y prepararle la sorpresa que tenemos planeado darle, Rosa como siempre de puntal llega a las cinco de la mañana, pasa de forma sigilosa hacia la habitación hasta el mueble donde estoy. -Buenos días mi niño- levanto mi cara para verla mientras me colocó de pie -¡Guao! ¿Buena noche?- pregunta con coquetería ya que es imposible ocultar mi cara de idiota. -Buena noche- le respondo colocándome de pie mientas le guiño un ojo -Y buenos días

