Camino hacia la cocina donde esta Rosa, la veo mirar dentro del gran refrigerador y me apresuró a hablarle. -Discúlpame Rosa, me ofrecí en hacer pizzas caseras con la ayuda de Abraham, pero no se me paso por la cabeza si tenían disponible los ingredientes- me siento en una de las altas sillas del gran desayunador. -Tranquila mi niña, no pasa nada, normalmente no comemos pizzas en esta casa porque soy yo la que cocina y pues nunca me he preocupado en aprender hacerlas- eso me calma un poco más -Y las veces que Abraham la come, es porque la compra de regreso a casa, pero son muy pocas, porque como ya te enteraste, no soy partidaria de la comida rápida- se ríe y la veo sacar dos copas de uno de los compartimientos de la cocina junto con botella de vino, se sienta a mi lado y sirve ambas cop

