Abro mis ojos de forma lenta y perezosa, me estiro con todas mis ganas en la gran cama donde estoy acostada, me quedo acostada de forma relajada mirando hacia el techo de la que ahora es mi habitación temporal, suspiro varias veces recordando mi noche, la pesadilla que tuve, mi confesión a Abraham, mi pequeña discusión con él y luego quedarme dormida mientras él me hacía cariños con sus dedos en la cabeza y mis hombros, ciertamente tenía muchas noches que no dormía tan plácidamente, y se siente muy bien, pero tampoco quiero acostumbrarme a él, porque aun cuando me prometió que siempre estaría conmigo, no sé si pueda cumplir su promesa. Suspiro una vez más, me paso las manos por la cara para espabilar mis miedos e inseguridades, me levanto y camino hacia el baño que tengo acá, tengo puesto

