Me miré al espejo de cuerpo completo, una vez estuve lista. Me veo hermosa, y es que sabía que podía confiar, como siempre, en las manos de Sophia y Sarah. -¡Ay! ¡Mejor no podrías haber quedado! – dijo mi hermana, orgullosa y a punto de ponerse a llorar. Sí, al fin, después de tanto, Jeremy y yo nos casaremos como Dios manda. Pero al fin no lo hicimos como mis padres lo habían tenido inicialmente planeado con el crucero por el Caribe. Optamos por una sencilla ceremonia en la isla de mi padre. -¡Mamá linda! – exclamó Pilly al verme, emocionada. Pilly ya es una hermosa niña de dos años. Lo sé, el tiempo se pasa muy rápido. Es una morenita que heredó mi testarudez, pero que es inmensamente tierna con los que tiene confianza. Aunque claro

