Dante estaba guardando las armas que le había dado Antonio. Él estaba algo preocupado por él debido a que era la primera vez que iba a actuar de esa manera, pero prefería mantenerse al margen. Era un problema de él y si todos estarían trabajando para recuperar a esa chica, mínimo, él también tenía que hacerlo. — Utiliza esto —le pasó una mascarilla—. Para que no te reconozcan. — ¿Algo más? — ¿Sabes manejar un arma? El castaño negó y Antonio bufó. ¿Cómo querían llevarlo si ni siquiera sabía utilizar un arma? — Mira, solamente bajas aquí y disparas —le señaló—. ¿Entendiste? — ¿Puedo intentar disparar? — ¿Dónde? — A tu cabeza —Dante rodó los ojos. Siempre había sido una mierda con él y tampoco lo iba a aguantar mucho más. Antonio sonrió y se encogió de hombros. N

