Jacobo era menor que él y siempre había sido muy amoroso con sus padres. Ellos se habían criado en un pequeño pueblo a las afueras y luego, habían decidido juntos volver a la ciudad, para darle una mejor vida a su familia. Lastimosamente todo había sido más complejo, cuando Jacobo comenzó a hacer parte de pequeños grupos donde bebían, jugaban y fumaban por días. Y llegó el punto donde ni siquiera él podía reconocerse. Muchas veces se desaparecía por días y luego llegaba como si nada hubiese sucedido. Eso sí, sin dinero en los bolsillos. Todo lo gastaba y esperaba que sus padres, señores de la tercera edad, continuaran dándole dinero. Por esa razón ellos dos se habían alejado tan tempranamente. Pero eso no significaba que no siguieran estando en contacto y Alexander recordaba la última

