Todos estaban enfocados recogiendo cada una de las cosas que tenían que llevarse para irse de aquella casa de una vez por todas. Claramente se sentían mal y es que, siempre habían recordado ir a ese lugar y tener los mejores momentos entre amigos allí. También, cuando Paulo se había casado con Cecilia, había sido el primer lugar a donde los habían invitado para que conocieran, y así, estuvieran conscientes de donde estaban viviendo y cómo lo hacían. Aunque había habido muchas bromas por parte de Francesco y Ciro hacia la casa, por lo pequeña —según ellos—, la verdad era que el lugar era hermoso y tranquilo. No había mucho qué hacer. Era donde esperaban llegar hasta viejos y protegerse de todo a su alrededor. No querían tener problemas y era una situación que se había hablado bastante en

