Nada Me levanté, puse música y la casa se encontró vacía sin las risas de las niñas ni de Sof, la extrañaba pero me dolía su traición. Y supe en ese instante a quien llamar. Jaz. — Jaz — susurré. —Nico — mi corazón estaba excitado con solo escuchar su tierna voz. — ¿Puedes venir? – le pregunté esperanzado. —Nico no se si es correcto. —Por favor, además podrás ver a tu hija. — De acuerdo voy. En media hora ya me encontré cambiado con unos jeans y una camisa azul , que hacía que mis ojos pareciesen mas azules que grises . Me miré al espejo y sonreí melancólico. Metí al horno una carne , luego sonó el timbre y abrí la puerta. Jaz pequeña dormía, estábamos a solas. —jaz. —Nico —estaba preciosa mirándome a los ojos , llevaba un vestido n***o con elástico en la cintura , sonriéndom

