Estábamos en una tienda para hombres rodeados smokings, Thomas no se decidía por cual usar, ni yo aprobaba los que él se ponía. Estaba colmando su paciencia y de la nada salió del vestidor con uno muy brillante. - ¡Oh no mis ojos demasiado brillo para mí! - dije sarcástica, tapando mis ojos. - Muy graciosa. - Dijo al momento en el que regresaba al vestidor con otro traje. Después de un largo rato de espera y muchos trajes más, nos decidimos por un smoking n***o, con corbata, un chaleco n***o y una camisa blanca. - Nos llevamos este- le dije a la vendedora. - ¿Ni siquiera sabes mi opinión sobre el traje? - Exclamo Thomas. - ¿Y eso importa? - el me fulmino con la mirada- no, sigue sin importarme ... Lo llevamos-volví a repetir - ya cámbiate y vámonos a la fiesta con Abril y los demás.

