El pasado

1860 Palabras
Nos embarcamos en un viaje hacía un lugar donde no existía camino, Habíamos salido en la noche de Arch, junto una caravana impresionante. Una veinte carrozas salieron de esa ciudad y toda la noche se estuvieron sin parar. A nosotros nos dejaron en un montaña en medio de la nada, lamentablemente teníamos que seguir nuestro camino. Lo bueno fue que empezamos a comprar cosas, como ropa y comida. No podíamos estar a la deriva sin nada así que acampamos hasta que amaneció. Solo llevábamos dos antorchas para iluminar el lugar. Era una selva completamente, árboles secos y sin ninguna fruta. A Zac le empezó a dar frío. La ropa que tenía no ayudaba mucho, llevaba una túnica y un calza, pero el sitio donde estábamos era demasiado elevado. Ni yo podía estar tranquila por el viento que era constante en este lugar. Solo esperaba pacientemente que saliera el sol, pues ya era casi de madrugada. […] Nos quedamos dormidos en medio de la nada, la luz del sol, nos despertó. Tomé el mapa que me había dado el jefe de el gremio y empecé a mirarlo. Nos faltaba mucho para llegar. Ahora debíamos empezar a descender en esta montaña y seguir por toda esta selva. El hobbit se despertó y yo ya estaba empacando todo para seguir el camino. —Ah…Sara…¿ya no vamos?. —Si por lo menos debemos llegar hoy…a ese lugar, no podemos perder tiempo, en Bert nos necesitan, pero esto es una prioridad. El estaba serio y me hizo caso, bajamos en tres todas esas piedras y árboles que estaban en nuestro camino, cada pasó parecía eterno. Y el sol a esa hora era demasiado intenso, no teníamos que tomar. Lo único que teníamos en ese improvisado maletín que compre era manzanas y cosas así, en el camino nos la comimos todos. Aún debíamos seguir, a pesar de el calor. […] La noche estaba apunto de llegar y ya habíamos llegado a la parte de abajo, pero nosotros estábamos cansados, recibimos todo ese calor del sol. Nuestra piel estaba roja, y el olor de nuestro cuerpo era algo molesto. Nos recostamos en un árbol a esperar que anocheciera, pero vimos una especie de luz a kilómetros de aquí. —Sara…eso es… —Si, hay alguien allá, debemos continuar hasta ese sitio. A pesar de estar cansados decidimos seguro nuestro camino. Con el intenso calor del día, llegó el frío de la noche, aunque yo no quería estar más con la ropa que llevaba debía seguir con ella otro rato, pues el frío serio igual al de ayer. Y sería mucho más difícil por nuestro agotamiento. Caminamos solo mirando ese sitio, nuestras antorchas eran inservibles por ahora ya que no podíamos encenderlas con nada. Yo tomé de la mano al hobby, el ya estaba cansado, al igual que yo. Solo queríamos llegar a ese sitio. […] Cómo si el calor del día no hubiera sido un dolor de cabeza empezó a llover. Fue difícil para nosotros caminar, nuestros zapatos se llenaron de agua, y fue así que imposible continuar por ese lugar, pero no teníamos nada mas que hacer. Solo avanzamos y recibimos toda esa tempestad, la cual casi que nublo nuestra visión. Estábamos completamente empapados y con la respiración difícil, pero estábamos a pasos de llegar a ese sitio. Habían algunas de madera y paja todas iluminadas completamente. Cuando llegamos a cierto lugar, apareció un monstruo de la nada. Un golem de barro y madera, sus ojos eran dos piedras. El nos ataco y nos lanzo una parte del material del cual estaba hecho. —Uagh….—grito. Yo tomé de la mano a Zac y los dos nos alejamos un poco de su ataque. Yo desvaine mi arma de inmediato y fui hasta el para cortarlo, pero algo me detuvo. No pude moverme en ese momento y mire a mi alrededor. Había una mujer elfa de edad que me miraba. Yo solté mi arma y espere que ella dijera algo, pero no fue así. El golem me atacó. Y me lanzó hacia un árbol, ví como poco a poco esa persona se acercaba hacía mi […] Desperté al día siguiente en el piso de una casa. Zac estaba amarrado de la cabeza a los pies. No subía que pasaba, solo intente levantarme, pero tenía una que otra costilla rota por el impacto. —Ella te arrastro hasta aquí…lo lamento, no pude hacer nada. —Lo entiendo, ella es muy fuerte. No hizo ningún esfuerzo y para detener mi ataque. —Es increíble, un elfo que hace magia de la nada…. —Si, lastima, vamos a ver qué sucede. Mientras hablábamos alguien empezó a caminar, yo me recosté un poco bocarriba ya que era inútil para mi sentarme. Frente a nosotros apareció una elfa, parecía aquella persona de la que me habló el jefe del gremio. Yo espere ver a una anciana que ya no podía más con el cuerpo, pero me encontré con una mujer algo joven. Tal vez la edad en los elfos no era tan notaría. Ella tenía el cabello blanco, un que otra arruga, ojos algo verdes o azules, no podía verlo bien. Se acerco a mi y se arrodillo un poco. —¿Está espada de dónde la sacaste?. —Era de la familia de quién era sería mi prometido… Herny.. —¿El está muerto?. —No, pero podría estarlo…Bert está siendo atacada, y necesito su ayuda para ir allá. Ella se quedó un poco pensativa y me volvió a hablar… —¿Prometido?..¿Cómo obtuviste esta espada?. —Bueno…el y yo nos íbamos a casar, pero un tal Arnold me encantó…y le hizo creer ciertas cosas a Henry, que en mi estado no le pude aclarar…. Y lo de la espada, pues dicen que ella me escogió por qué vio algo en mi o por ser la prometida de él. —Mmmm…ya veo…Bueno, yo soy Ana, la la Bisabuela de Henry…. —Espere…. Bisabue… —Si estás aquí…una persona te mando por la batalla de hace doscientos años…yo estuve allí. Me dedique a buscar todo tipos de hechizos para terminar con todo esto. Bueno tú debes irte hoy mismo hacia Bert, pero primero debo saber ciertas cosas…¿Cuánto tienes de entrenamiento con esa espada?. Yo ya estaba muy cansada por la presión que tenía en el pecho, la voz se me empezó a cansar un poco. —Mmm, ya veo…. Lamento lo de ayer….solo fue una medida de protección contra personas extrañas. Lo lamento, no volverá a suceder. Ahora me encargo de ti. Solo tranquilízate un poco y cierra los ojos. Yo hice lo que ella me pidió y sentí que el dolor se me iba un poco, pero me ahora el cansancio era un poco peor. Solo quería dormir. […] Desperté horas después yo estaba con la misma ropa, llena a barro, me levanté a ver qué pasaba a mi alrededor y vi a él hobby con una espada extraña y me senté a mirarlo. Sentía un extraño cansancio que no se me iba. La elfa, llegó a mi lado y me hablo. —Esa espada te está consumiendo…lo lamento, pero aún te falta mucho. La portadora anterior duro dos años encerrada con la espada y aún así sentía un cansancio difícil de controlar, tu solo tienes meses así que te dará duro. Debes dormir más, pero debes arreglar las cosas con Henry… —A….el…se volvió a comprometer ahora se casara con la princesa de los elfos para traer la paz… lamento lo que pasó con su hijo y su nieto…. —No te preocupes, era de esperarse, solo necesito que vuelvas con Henry, no quiero que el pase lo de hace meses, solo dime tú eras uno de esos compromisos arreglados o se conocieron. —Nos conocimos en una ciudad de mezclas, yo huía y nos conocimos, el me ayudo y evito que yo me metiera en problemas. Y Saúl me invitó a su grupo..yo me iba a negar, pero no tenía ningun lugar al cual ir, así que los seguí. Y bueno paso una que otra cosa por la cual ambos empezamos a tener interés mutuo. —Mmmm, ok…ya le entiendo, por favor cuida a mi pobre bisnieto, solo ayúdalo en lo que puedas, fue duro encontrar algo que lo curara de lo que le habían puesto, pero lo logre, aunque el nunca supo que estuvo en este sitio. Me lleno de un poco de tristeza que Henry no supiera que uno de sus familiares que quise decírselo, pero no me podía meter en eso. Me quedé en silencio y espera que ella hiciera un señal para saber qué pasaria desde ahora, pero un fuerte aleteo me quito la idea. Mis cabellos negros se alborotaban por el lugar, era un viento increíble. Zac, corrió hacia nosotras como un niño asustado. Era un dragón completamente Gris y gigante, era imposible no asustarse, demás tenía unos ojos azules siniestros. —Bueno, deben irse, ya te no debes preocuparte por los encantos que te hagan otras personas—dijo ella. —Eh.. espere, pero el mago que está por ahí …..y Saúl… —No te preocupes, cuando sea la hora yo me reuniré con ustedes. Con esas palabras tuve que hacerle caso a aquella mujer y seguir mi camino hasta Bert. […] Después de unas cinco horas estábamos a punto de llegar a Bert, la ciudad de los héroes. Antes yo estaba algo llena a barro, pero ahora gracias a él dragón que se metió en una cascada yo estaba mojada totalmente. Desde arriba solo podía ver la ciudad en llamas y totalmente destruido así que baje de allí, en una zona muy alejada para que nadie le hiciera nada. El dragón se fue casi que segundos después de dejarnos allí. Zac y yo caminamos buscando respuestas a lo que pasó, pero vimos escombros por todo el lugar. No había personas heridas, ni muertas por ningún lado, pero ví a alguien ahí arrodillado en el piso. Fui hasta el, y le puse mi mano en mi hombro. Sentí lastima al ver este lugar en ruinas.. —Sara…. Esa voz se me hizo conocida. —Henry…. Yo me levanté en ese mismo instante y me aleje de él, tenía muchas heridas y tenía su armadura destruida. —Pensé que habías muerto…. —No, yo estoy bien, pero ¿Qué pasó aquí? —Un hombre llegó y hizo a aparecer de la nada diferentes criaturas. Una de ellas unas dragones con los ojos rojos, todos ellos eran difíciles de matar, así que la ciudad fue evacuada, pero muchos héroes y personas murieron. Yo no pude hacer nada. Ya decidí que le dejaré está obligación a la próxima generación, lo lamento me casare con la princesa de los elfos. No le dije nada, yo me mantuve en silencio y no le respondí. Lo vi tan triste y desconsolado, que no podía reprocharle nada. Incluso pude ver sus heridas en la espalda y en los pies. Estaba completamente abatido sin ganas de seguir en esto. Sus ojos mostraban un cansancio que era realmente insoportable, ni yo podría ayudarlo está vez.
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