Yo estaba mirando y tratando de encontrar la solución a este problema. Viendo uno de los mapas note que la persona que había hecho todo eso, tenía la misma intención mía de ir al continente del norte, pero era obvio que lo descubrirían. Los elfos podían diferenciarse mucho de los humanos, tenían rasgos mucho más finos y la orejas inconfundibles. Esto me llevo a pensar de que tal vez no era un secuestro, tal vez ella se había escapado por qué no quería casarse. Era solo una hipótesis, pero no podía descartarla. Yo me senté en la mesa, mire cada una de la entradas de la ciudad y note que tal vez había un camino por el cual no se requería llegar hasta aquí para continuar hasta el norte. Los del consejo y el rey me miraban. De inmediato ellos me preguntaron por mi vida. —¿Tu que ere

