Olivia Toronto, Canadá. Durante el transcurso del camino, William puso música instrumental, algo que mágicamente me empezó a tranquilizar, los nervios se apagaron y pude disfrutar el del camino a la casa hogar, le conté todo las travesuras que hice de pequeña, la cicatriz por cruzar la reja cuando intenté robar el huevo de una gallina y el castigo de lavar el piso con un cepillo de dientes. Reímos divertidos durante el camino, escuchamos música pop y empezó a contar una anécdota de Wilder y él intentando esconder una que otra travesura de sus padres. El silencio inundó el interior del auto, me había quedado mirando la nieve que empezó a cubrir el camino, después de casi dos horas, le señalé donde tenía que dar la vuelta para entrar a los terrenos de la casa hogar, se sorprendió al darse

