Olivia Los días pasaban y yo estaba metida por completo en la remodelación del nuevo local, al final del día, venía terminando con una cortada, un pie lastimado o cubierta de alguna pintura que no se quitaba fácilmente, pero todo este proceso lo estaba disfrutando como nunca en mi vida, era mío, solo mío y esperaba terminarlo en dos meses para después, hacer publicidad y abrirlo. — ¿Dónde pongo estas cajas?—un joven vestido de traje para trabajo, que había contrato y se llamaba Irwin, sostenía en sus manos tres cajas, tenía su rostro asomado esperando una respuesta, recordé que era la loza nueva que había llegado ayer. —En la mesa de la cocina puedes ponerla, por favor. —Sí, claro—luego desapareció en la cocina. Seguí lijando un par de tablas que luego pintaría y le pondría barniz, irí

