Olivia William se había marchado hace media hora y en cuanto se fue, me dejé caer en el sillón con la carta en mis manos, la caja contenía el registro exacto que llegué a la casa hogar. El corazón latió a toda prisa pensando en muchas cosas, y una de esas fue, ¿Qué dirá después de tantos años? —No seas cobarde, Olivia. —me dije a mi misma cuando aún no me atrevía a abrirla, ¿Y si me doy unos días para asimilar lo que estaba pasando? Si, será mejor, metí la carta de nuevo a la caja de donde había salido, luego me dirigí a mi habitación, cuando llegué al marco de la puerta, me detuve, daba la espalda al pasillo que llega a la sala. —A la mierda. —me volví en mis calcetas casi patinando en la duela oscura, tomé la caja y corrí de nuevo a mi habitación, me subí a la cama y me senté, en medi

