Arnold asiente y da dos palmadas a su hermano en el hombro. Lo entiende, no es fácil todo lo que se acaba de enterar. Saber que su esposa, la mujer a la que amó por tanto tiempo, no era lo que él imaginaba. —Señorita Falcón —dice el fiscal sacando a Arnold de sus pensamientos—. ¿Sabe por qué está aquí? —Eva niega mientras limpia las marcas negras de sus lágrimas en su rostro. —No, no entiendo por qué me trajeron aquí, y de esta manera tan humillante. —el fiscal pone la carpeta sobre la mesa y sonríe. —¿Conoce a Mathew Stone? —pregunta el hombre y ella asiente. —Mi niño querido, es el hijo de Dimitri mi jefe. Es un niño muy bueno. ¿Por qué me pregunta por él? Dígame que no le ha pasado nada al niño. —¿Supo usted que el niño fue secuestrado? —Eva de levanta de la silla agitada. Dim

