Pov.Andrea.
— Que? Aún no te caigo bien? — Daniel se acercó a mi y empezamos a caminar a la sala. — Aunque aún no entiendo porque no te caigo bien.
— Al parecer yo soy quien te cae mal a ti, no dejas de molestarme.
— No estoy molestando, solo me gustaría conocerte más, pareces interesante. — Dijo directamente. — Según he investigado en algunas fuentes verídicas eres muy sociable, no sé porque te niegas a entablar una conversación amistosa conmigo.
— Estoy cien por ciento segura de que esas fuentes Verídicas son William y Victoria.
— En efecto. — dijo riendo suavemente. — Pero me hablaron muy bien de ti, ellos me recomendaron acercarme a ti.
— Entiendo, así que esos dos andan por ahí dando información sobre mi sin mi autorización, me encargaré de hablar sobre eso en algún momento. — Cuando llegamos a la sala William se acercó a nosotros con una sonrisa, aunque la borró cuando lo miré con mis ojos entrecerrados.
—Qué sucede? — Dijo confundido ante mi mirada.
— Willy. — él caminó hacia atrás cuando me acercaba. — Tu y Victoria no son unos chismosos verdad?. — él niega mirando de reojo a su hermano. — Escuché por ahí. — miré sin ningún disimulo a Daniel y el me miró sorprendido. — Que andan dando información sobre mi a terceros.
— Daniel! quedamos en que no le dirías nada!.
— No le veo el problema, no tiene nada de malo, me hablaron bien de ella y eso fue lo que le dije. — Daniel encogió sus hombros.
— Se ve que no la cono...¡Auch, Andi, espera, lo siento!. — Se quejó cuando lo tomé de su oreja derecha y lo llevé hasta la habitación donde estaban las chicas. — ¡Amor!. — William se escondió detrás de Victoria quien trató de no reír al ver a su novio temeroso.
— Ustedes dos. — los señalé a ambos. — Espero que planeen una excusa inteligente para darme.
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— Al parecer necesito conocerte un poco más. — Estaba sentada en una gran piedra a la orilla de la playa junto a Daniel.
— Lo necesitas.
— Bien, primera pregunta. ¿Tienes novio?.
— Por que esa es la primera pregunta?.
— Porque depende de la respuesta seguiré preguntando.
— No. — Él asintió lentamente mientras su sonrisa se agrandaba. — Al parecer es la respuesta que esperabas.
— Puede que si. ¿Tienes la misma edad que Victoria?. — Mi respuesta fue afirmativa. — Perfecto, tenemos la misma edad aunque somos un poco diferentes, o es lo que pienso, te portas de otra manera conmigo.
— Eso puede cambiar, no eres tan troglodita como pensaba, eres más pasable. — dije y el hizo una mueca divertida. — No lo mal pienses, cuando viene de mi pasable es muy bueno.
— Entiendo, entonces ya no te caigo mal.
— Me caes menos mal. — Nos miramos unos segundos y soltamos una carcajada al entendernos. — Veo que ya me vas conociendo.
— Al parecer. Entonces Doncella, según sé trabajas mucho. — Asentí en respuesta. — Mi padre dice que el exceso de algo no es bueno.
— En mi caso si es bueno, prefiero trabajar que quedarme en casa sin hacer nada.
— No creo que tengas una vida aburrida con las amigas que tienes. — Dijo mirando como mis amigas bailaban alrededor del padre de Daniel, Carlos, y este muy divertido también bailaba.
— No soy muy de fiestas, puedo asistir a unas cuantas Pero por un corto tiempo, casi siempre ellas son las que me arrastran. — Dije divertida. — Me gusta trabajar, me mantiene ocupada.
— Bueno, son un chico al cual le gusta salir a pasear por ahí, no siempre tiene que ser a una fiesta, puedo ir a caminar al parque, a alguna galería, un acuario, zoológico y esas cosas.
— Que aburrido. — Dije riendo siendo seguida de él.
— Oh, vamos, no es aburrido, siempre es divertido cuando la compañía es agradable. Mis amigos lo son.
— Si claro, de seguro son igual de aburridos y pulcros que tú.
— No soy aburrido! — se quejó y yo lo miré burlona. — Bien, vamos a comprobarlo, el Lunes habrá una exhibición de esculturas de hielo y chocolate en la galería PAPER, ven conmigo.
Lo miré un poco sorprendida al notar que me estaba invitando a salir.
— Tu estás...
— Invitandote a salir, vamos.
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Pov.Victoria.
— Crees que algún día ellos...?.
— No lo sé, amor, aunque me gustaría, se ven muy bien juntos. — sonreí al ver cómo mi amiga reía junto a Daniel. — Ha tenido varios pretendientes y con ninguno se veía así.
— Es la magia Villarreal. — Rodé los ojos ante su ego. — Mira nada más como te tengo.
— Definitivamente me tienes en tus manos, bebé.
— Me tienes tan loco. — sonreí para luego unir nuestros labios.
Estábamos en una de las camillas playeras, él recostado y yo entre sus piernas con mi espalda en su pecho.
— Andi merece a alguien que la amé mucho, es una increíble persona.
— Mi oreja no puede decir lo mismo. — Reí al recordar lo que pasó hace unas horas. — Pero no voy a negar que es una cuñada excepcional. Mama ya la adora, osea ya la adorab antes Pero ahora la adora más.
— Y que opinas de ellas?. — Dije mirando a mis otras mejores amigas. — Crees que algún día se declararán.
— Tal vez, no sé cómo no se han dado cuenta de que están totalmente enamorada una de la otra. — Reímos ante lo lentas que son.
— Me gustaría que todas estemos felices, Fernanda y Sabrina lo son aunque a se lo oculta a ellas mismas, Andrea va por buen camino.
— Y tú?
— Y yo ya lo soy contigo, y lo sería más al ver a mis amigas felices como yo lo soy. — Dejé un tierno beso en sus labios.