Capítulo 35. Su esposo la mira con enojo. — Por Dios mujer, deja el muchacho descansar, acaba de llegar, no lo agobies con tantos problemas, déjalo solo, mañana pensaremos más calmados las cosas, lo resolveremos, el niño aparecerá, estará bien, está con su madre quien no nos necesito por cinco años, deja de ser tan irracional. — ¿Sabes que? No pienso hablar contigo, duerme en la habitación de huéspedes, y me iré por qué en algo si tienes razón, mi hijo necesita descansar, tener la fuerza necesaria para pelear contra esa mujer, la vamos a desaparecer, jamás ddbio estar en la vida de Gustavo. — Si no hubiera aparecido, tu nieto no existiría, ¿Por qué es a tu nieto a quien quieres recuperar? ¿O son las ganas de destruirle la vida a esa mujer? — ERES UN DESGRACIADO, TE ODIO TANTO, ¿Cóm

