JOSHUA Estefanía no dejó de apuntar a Abadón incluso cuando se puso a mi lado. Era una manera de tomar precauciones, una manera de protegerse ella misma. Comenzamos a caminar hacia atrás con Francisco como escudo, pues no podíamos bajar la guardia en ningún instante. Eran nuestras vidas las que estaban en juego, y estábamos decididos a que esto terminara aquí. — Estefanía, piensa bien lo que estás haciendo —. Dijo Abadón en tono amenazante—. Lo único que va a pasar es que me voy a enfadar tanto contigo que no voy a tener piedad de ti. He sido muy condescendiente contigo, cariño. Estaba impacientándose, mirando a mi mujer como si fuera su dueño. — Nunca estuve contigo por elección propia Abadón. Así que déjame en paz —. Le dijo Estefanía—. Nunca quise estar contigo. — Estefanía,

