Cerró el sobre de la “evidencia” del demandado −lo que alega el culpable es cierto joven castillo. El informe del oficial Ezequiel nos deja claro que se encontraba bajo los efectos del alcohol. Así que por allí hay un punto a su favor −
−No es justo− se quejó el chico de cabello grises mientras daba un repentino golpe sobre la mesa que dejo anonado a los policía e incluso a su mismo guardaespaldas.
Gustavo no pudo evitar carcajearse con ganas ante la cara de enojo de Fernando. Ese abogado tiene años en su familia y se ha encargado de cubrir cualquier novedad e incluso problema legal que él ha estado. No pudo desaprovechar la oportunidad de llamarlo en cuanto se le paso la borrachera para notificarle que estaba metido en un problema y ofrecerle una cantidad de dinero para no pisar la cárcel. Nada de otro mundo ni desconocido −que esperabas. Acuérdate que la última palabra la tiene el que pone el dinero sobre la mesa−
−Eres un cobarde − estuvo a punto de pararse del asiento a darle un golpe pero su guardaespaldas lo detuvo. Y ese fue el momento en el que llego su abogado a entregarle un papel con una suma de dinero escrita. De inmediato sintió una vibración extraña en su bolsillo. Era su teléfono.
Abrió el mensaje rápido.
“Fernando. Ya tengo comprado al juez. Pidió una fuerte cantidad de dinero. La que le ofreció el abogado de Gustavo y su parte del negocio. Dime. ¿Vas a querer pasarlo con él? ya él me dijo que puede meterlo en la cárcel sin derecho o a juicio. Tu abogado ya sabe la cantidad de dinero que va a exigir. Dime ¡lo vamos a hacer?”
Manuel 12:00 p.m.
No pudo evitar sonreír. Normalmente habría hecho la sugerencia de su abogado pero en ese momento... su mente le decía que no era correcto que actuara de esa manera.
Todo es culpa de esa chica... ¡Ahora ni siquiera lo dejaba hacer una cosa tan simple como sobornar a un juez. Esto es increíble! Lástima, ya las cartas estaban echadas. La cosa es que ese juez cumpliera su palabra.
Recibió el papel con el monto de dinero algo exorbitante pero razonable como para darse el lujo de verlo aunque sea unos cuantos meses en la cárcel. Firmo el papel junto a una nota.
El abogado guardo la nota en un sobre y lo paso con el abogado que lo ve nervioso. Aunque todo rastro de duda quedo atrás cuando vio que la suma de dinero que pidió fue aprobada y que este en verdad le había transferido de inmediato su dinero a su cuenta bancaria sin ninguna novedad.
−Ya está decidió− exclamo con una sonrisa que fue disimulable para todos. –el denunciado Gustavo Rodríguez, es hallado culpable por los cargos de: manejar en estado de ebriedad excesiva, abuso a las leyes de tránsito, secuestro e intento de violación por lo cual le corresponde cinco años de cárcel−
Lo que antes era una muestra de soberbia y alegría se transformó en sorpresa y aturdimiento − ¡NO, Esto no puede estar pasando! –
−Déjeme continuar− hablo sereno el juez golpeando el martillo contra la superficie de madera – está previsto que usted cumpla su sentencia en la cárcel principal de la cuidad pero haremos una excepción y lo dejaremos elegir el recinto de su gus…
−No!! ¡Que es lo que pasa con usted! –se levantó furioso a acercársele al juez lo que alerto al oficial Ezequiel Junto a los que lo acompañaban de detenerlo evitando que le hiciera daño alguno. A pesar de que lo tenían rodeado batallaba con los oficiales − ¡Suéltenme, suéltenme! ¡A usted que le pasa! ¡Yo le pague para salir bien de esto! –
−Que incoherencia, −se ríe el oficial Ezequiel no creyéndole –conozco al juez de hace muchos años y no es capaz de… −se quedó callado observando como el señor se sale de su lugar devolviéndole un sobre lleno que el abogado del demandado abrió confirmando sus sospechas... una faja de billetes. Ni se molestó en terminar en defender a su amigo.