Al final de las la semana, Erick Joshua e Ibeth se habían marchado, al parecer el destino aun tiene algo en mi contra. Durante toda la semana habían pasado junto a mí en casa ayudándonos con las fases del duelo, por decirlo de alguna manera, pero en realidad se encargaron de recibir las condolencias en nuestro lugar, de animarnos con cualquier cosa y de hacernos desde el desayuno hasta la cena. Era mas de lo que yo habría podido hacer por mi madre, ya que en ese determinado momento la fuerza de voluntad a veces solo me alcanzaba para despertarme, darme una ducha y regresar de nuevo a la cama, había llorado ríos, pero aún de mis ojos brotaban lágrimas, especialmente cuando conseguía escaparme de todos y dejar de hacerme la fuerte por momentos que parecían breves. Pero a la final terminaba

