Tiffany despertó con el cuerpo dolorido. Intentó moverse, pero descubrió que su cintura estaba doblada y sujeta por brazos firmes. Estaba de espaldas a él, mientras él la abrazaba contra su pecho, sus dedos entrelazados con los de ella, mientras su respiración lenta y calculada le acariciaba los oídos, calentándola. Se sonrojó al recordar las escenas que habían pasado entre ellos. Sus sueños se estaban haciendo realidad poco a poco. Habían tenido sexo, y eso era todo lo que le importaba en ese momento. Él la abrazaba fuerte pero con suavidad, como si temiera que huyera al ser liberada. Su aliento caliente, que le acariciaba la oreja, le provocó chispas en el cuerpo. Se giró lentamente, intentando no despertarlo, mientras lo miraba. Mirándolo a la cara, sonrió. Su rostro era impecable

