—Jason...— Hablé, con la voz entrecortada e insegura mientras él seguía mirándome, con sus ojos brillando con una mezcla de diversión y lujuria. —¿Qué pasa, princesa?—Sonrió burlonamente mientras yo me burlaba. —Nada.—Respondí sin convicción mientras su sonrisa se hacía aún más amplia. Su cuerpo seguía pegado al mío y me agarró por las caderas antes de bajar los labios hacia mi cuello mientras yo ahogaba un gemido. Sentí cómo me recorría el cuello con los labios hasta llegar a la clavícula; empezó a desabrocharme la camisa tan despacio que solté un suspiro frustrada e intenté acelerar el proceso. —Oh, no lo creo—, murmuró, retirando suavemente mi mano mientras mi mandíbula caía incrédula. —Jas... —Shh—, me interrumpió, y siguió desabrochándome los botones antes de que yo cerrara la m

