Celeste Me desperté un poco desorientada, la brisa de la mañana se coló por los ventanales y suspiré con una sonrisa en el rostro, porque, siempre que uno estaba en una isla de Grecia había que sonreír. El lugar era el paraíso mismo. Estábamos en Creta y sinceramente no estaba segura de querer volver a casa, este lugar era soñado y cada día me encantaba más. Habíamos llegado hacia solamente dos días, cuando Bruno se apareció en casa con dos boletos de avión de regalo. Este viaje era para festejar nuestro séptimo aniversario. Todavía no podía creer que entre nuestro matrimonio y noviazgo hacía ya diez años que estábamos juntos. Habían pasado tantas cosas en el camino, perdidas, éxitos, fracaso, peleas y reconciliaciones, todo un viaje de vida que nos llevó por mil lugares. Yo ya no so

