Bruno Por un momento pienso que estoy soñando, que Celeste no es la mujer que tengo abrazada a mí, inspiro ese aroma a coco tan característico de ella y es como que algo dentro mío se reavivara con todas aquellas sensaciones que había provocado en cada encuentro que habíamos compartido. El tiempo para los dos había sido demasiado corto, pero al mismo tiempo demasiado intenso para mí, ya no me detenía a pensar en que hubiera pasado si no me iba, no tenía sentido, me había ido y nuestros caminos se habían separado, pero ahora estaba acá, en mis brazos y tenía tantas preguntas para hacerle. Ella se separa de mí y me mira sonriendo, más de un año y sigue provocándome escalofríos cada vez que sus ojos brillantes y verdes me observan con la calidez con la que lo hace. ¿Acaso se daba cuenta l

