Celeste Hoy era un día especial, porque la princesa de la casa cumplía su primer añito de vida, y era mucho más especial porque por suerte habíamos podido viajar a Argentina, no solo para festejar su cumpleaños y bautizarla sino también para que mi papá finalmente la conociera. Asique decidimos que todo lo haríamos en Pinamar donde él vive, y al ser los primeros días de noviembre, el clima era por demás agradable y cálido. Justo en primavera, mi estación del amor. Habíamos llegado hacia dos días y en tiempo record tuve que armar todo el cumpleaños, no sería nada grande, solo familiares y amigos más íntimos que por suerte no habían tenido problema en reservar el fin de semana para compartir con nosotros y viajar hasta acá. Este último año había sido una pesadilla, demasiado dolor y can

