Celeste Si había algo que me gustaba cada vez que venía a Pinamar era mirar el amanecer. Había algo ahí que me daba una sensación de paz y calidez, quizás era simplemente porque era la casa de mi papá y era mi lugar seguro en el mundo. La cuestión es que acá estaba yo en el patio acostada sobre la hamaca viendo como el cielo se aclaraba cada vez más, mientras todos dormían. Habían pasado tantas cosas estos últimos dos años, el tiempo había volado, termine mi pasantía y después de mucho charlarlo me mude con Bruno a Roma, compramos un piso más grande para los dos y para Blue y empecé a trabajar en mi propia colección de ropa. Al principio armé un catálogo online y hace unos meses pude después de mucho esfuerzo comprar un fondo de comercio, es un local boutique chiquito, y está en proceso

