ALESSANDRO Quedé sorprendido con ese cambio extremo en la belleza de Hanna, ella ahora es demasiado sexy, su cuerpo ya no es el de aquella joven ahora es mejor, mucho mejor, el de toda una perfecta mujer. - ¿Por qué no la llamas? — mi padre extendió su móvil en mis manos. - ¿Perdón? ¿A qué te refieres papá? — mi padre me regresó los pies a la reunión. - No bromees Alessandro, no es difícil intuir que piensas en esa bella mujer, una llamada puede solucionar todo. — una vez más insistía mi papá. - ¿Acaso no la observaste? Ella venía acompañada, muy bien acompañada, parece ser que él siempre fue con quien quiso estar. — me fui a donde mi madre. No entendía porque me dolió mirarla con Matew, verla tan feliz y con una cercanía hacía él me hizo sentir triste. Ahora sé que ellos decidieron

