capítulo 31

1443 Palabras

—No, pero solía subir aquí cuando él quedaba inconsciente, solo para ver cómo estaba. El médico me dejaba entrar a escondidas —explicó Néstor. Cuando empezó a quitarle la ropa a Damián, lo miré perpleja. —Quizá deberíamos contactar a uno de sus médicos —sugerí. —No hay nada que un médico pueda hacer por él, Valeria—respondió con voz fría—. Es solo un recipiente que espera su destino. Continuó, imperturbable: —Lo único que podemos hacer es procurar que esté cómodo. Tuve que contener mi ira para no gritarle. Damián, a diferencia de las personas que me traicionaron, compadecieron o se burlaron a mis espaldas, fue el único que me habló con sinceridad. Me dijo lo que necesitaba escuchar, sin adornos ni lástima. Era directo, incluso cruel a veces, pero honesto. Puede que tuviera motivos o

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR