—Damian, creo que el destino nos llevó a ese puente ese día en particular. Yo acababa de ser traicionada por mi exmarido y tú tenías las soluciones para ayudarme a recuperar lo que me robó y liberarme del infierno que me hizo vivir —declaró con voz cargada de emoción, apoyando una mano sobre mi hombro. Me aparté con molestia. —Valeria, por favor… solo quiero descansar —respondí al fin. Ella soltó una pequeña risa y me ignoró. —Bueno, creo que tengo respuestas para tu enfermedad —añadió. Abrí los ojos de inmediato. —Néstor y yo no nos peleamos porque tuviéramos sexo. ¿Cuántas veces tengo que decirte que Néstor no es mi tipo? Respiré hondo, confundido. —De todos modos… si recuerdas, soy graduada en bioquímica y ciencias —continuó, aunque yo no tenía idea de hacia dónde iba con aquell

