Primero un pie, luego el otro. Cada paso que daba hasta llegar al aula aumentaba la aceleración de mi sangre y me bloqueaba emocionalmente. Quería desaparecer, hacerme invisible, que me tragara la tierra. Temía que me rechazaras. Ahora en frío ¿Qué me dirías? Temía que me vieras distinto, aunque de todos modos era seguro que lo harías, ahora sabías mi verdad, pero yo seguía sin saber la tuya, ese algo que no había descifrado antes y que me habrá atraído a ti, ese secreto tan bien guardado no me había sido revelado en el tiempo que estuve cerca de ti, aun notaba algo que no encajaba. Que no me hayas guardado un lugar a tu lado. Habías cambiado ese hábito por mí y esperara que lo conservaras. Temía sentirme estúpida, porque ya me sentía tan chiquita y reprimida que mi existencia se red

