Julieta. Mi respiración es tranquila, mientras mis ojos no se separan de Mateo quien recoge los platos del almuerzo, ya eran alrededor de las seis de la tarde, pero el tiempo había pasado volando, entre charlas, risas e historias, había sido una tarde perfecta, por lo que ya sólo faltaba hacer la cena, aunque creo que iríamos al lago. Era muy bonito este lugar, provocaba quedarse días y días aquí, alejados de la realidad. Pero supongo que no todo es como esperamos, por lo que sólo disfrutaría los dos días que estaríamos aquí, y con todo gusto. Mateo al sentir mi pesada mirada sobre el levanta la suya y me da una sonrisa que derrite mi corazón por completo. Así que ¿Esto se siente estar enamorado? Sin duda valía la pena. —¿Que te parece si vamos al lago y luego venimos a comer

